Marta Cardona no daba como un menú para escoger. Eran varios caldos y platos muy elaborados.
Llegamos despues a un restaurante y nos tocaba escoger. Yo le hacía mímica a Juan que nos iba a costar un ojo de la cara.
Era como una fila de buffet y estaban ahí cada uno de las caldos y uno se servía del que quisiera.
Yo no veía nada que me convenciera.
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